{"id":4172,"date":"2021-07-29T19:27:18","date_gmt":"2021-07-30T00:27:18","guid":{"rendered":"https:\/\/ieo.ieramonarcila.edu.co\/mra\/?p=4172"},"modified":"2021-07-29T23:01:40","modified_gmt":"2021-07-30T04:01:40","slug":"c35-s17-grado-10-3-espanol-hora-815-a-910-am-viernes-30-de-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ieo.ieramonarcila.edu.co\/mra\/c35-s17-grado-10-3-espanol-hora-815-a-910-am-viernes-30-de-julio\/","title":{"rendered":"C35. S17. GRADO 10-3. ESPA\u00d1OL. HORA: 8:15 a 9:10 am Viernes, 30 de julio"},"content":{"rendered":"<p>https:\/\/meet.google.com\/qem-ziso-wwm<br \/>\nC35. S17. GRADO 10-3. ESPA\u00d1OL. HORA: 8:15 a 9:10 am Viernes, 30 de julio<\/p>\n<p>CONTINUACION LAZARILLO DE TORMESTRATADO 1<\/p>\n<p>Pues sepa V.M. ante todas cosas que a m\u00ed llaman L\u00e1zaro de Tormes, hijo de Tom\u00e9 Gonz\u00e1lez y de Antona P\u00e9rez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del r\u00edo Tormes, por la cual causa tom\u00e9 el sobrenombre, y fue desta manera. Mi padre, que Dios perdone, ten\u00eda cargo de proveer una molienda de una ace\u00f1a, que est\u00e1 ribera de aquel r\u00edo, en la cual fue molinero m\u00e1s de quince a\u00f1os; y estando mi madre una noche en la ace\u00f1a, pre\u00f1ada de m\u00ed, tom\u00f3le el parto y pari\u00f3me all\u00ed: de manera que con verdad puedo decir nacido en el r\u00edo. Pues siendo yo ni\u00f1o de ocho a\u00f1os, achacaron a mi padre ciertas sangr\u00edas mal hechas en los costales de los que all\u00ed a moler ven\u00edan, por lo que fue preso, y confes\u00f3 y no neg\u00f3 y padeci\u00f3 persecuci\u00f3n por justicia. Espero en Dios que est\u00e1 en la Gloria, pues el Evangelio los llama bienaventurados. En este tiempo se hizo cierta armada contra moros, entre los cuales fue mi padre, que a la saz\u00f3n estaba desterrado por el desastre ya dicho, con cargo de acemilero de un caballero que all\u00e1 fue, y con su se\u00f1or, como leal criado, feneci\u00f3 su vida.<\/p>\n<p>Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo se viese, determin\u00f3 arrimarse a los buenos por ser uno dellos, y v\u00ednose a vivir a la ciudad, y alquil\u00f3 una casilla, y meti\u00f3se a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentando las caballerizas. Ella y un hombre moreno de aquellos que las bestias curaban, vinieron en conocimiento. \u00c9ste algunas veces se ven\u00eda a nuestra casa, y se iba a la ma\u00f1ana; otras veces de d\u00eda llegaba a la puerta, en achaque de comprar huevos, y entr\u00e1base en casa. Yo al principio de su entrada, pes\u00e1bame con \u00e9l y hab\u00edale miedo, viendo el color y mal gesto que ten\u00eda; mas de que vi que con su venida mejoraba el comer, fuile queriendo bien, porque siempre tra\u00eda pan, pedazos de carne, y en el invierno le\u00f1os, a que nos calent\u00e1bamos. De manera que, continuando con la posada y conversaci\u00f3n, mi madre vino a darme un negrito muy bonito, el cual yo brincaba y ayudaba a calentar. Y acu\u00e9rdome que, estando el negro de mi padre trebejando con el mozuelo, como el ni\u00f1o v\u00eda a mi madre y a m\u00ed blancos, y a \u00e9l no, hu\u00eda d\u00e9l con miedo para mi madre, y se\u00f1alando con el dedo dec\u00eda: &#8220;\u00a1Madre, coco!&#8221;.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 \u00e9l riendo: &#8220;\u00a1Hideputa!&#8221;<\/p>\n<p>Yo, aunque bien mochacho, not\u00e9 aquella palabra de mi hermanico, y dije entre m\u00ed:<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Cu\u00e1ntos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a s\u00ed mesmos!&#8221;<\/p>\n<p>Quiso nuestra fortuna que la conversaci\u00f3n del Zaide, que as\u00ed se llamaba, lleg\u00f3 a o\u00eddos del mayordomo, y hecha pesquisa, hall\u00f3se que la mitad por medio de la cebada, que para las bestias le daban, hurtaba, y salvados, le\u00f1a, almohazas, mandiles, y las mantas y s\u00e1banas de los caballos hac\u00eda perdidas, y cuando otra cosa no ten\u00eda, las bestias desherraba, y con todo esto acud\u00eda a mi madre para criar a mi hermanico. No nos maravillemos de un cl\u00e9rigo ni fraile, porque el uno hurta de los pobres y el otro de casa para sus devotas y para ayuda de otro tanto, cuando a un pobre esclavo el amor le animaba a esto. Y prob\u00f3sele cuanto digo y aun m\u00e1s, porque a m\u00ed con amenazas me preguntaban, y como ni\u00f1o respond\u00eda, y descubr\u00eda cuanto sab\u00eda con miedo, hasta ciertas herraduras que pormandado de mi madre a un herrero vend\u00ed. Al triste de mi padrastro azotaron y pringaron, y a mi madre pusieron pena por justicia, sobre el acostumbrado centenario, que en casa del sobredicho Comendador no entrase, ni al lastimado Zaide en la suya acogiese.<\/p>\n<p>Por no echar la soga tras el caldero, la triste se esforz\u00f3 y cumpli\u00f3 la sentencia; y por evitar peligro y quitarse de malas lenguas, se fue a servir a los que al presente viv\u00edan en el mes\u00f3n de la Solana; y all\u00ed, padeciendo mil importunidades, se acab\u00f3 de criar mi hermanico hasta que supo andar, y a m\u00ed hasta ser buen mozuelo, que iba a los hu\u00e9spedes por vino y candelas y por lo dem\u00e1s que me mandaban.<\/p>\n<p>En este tiempo vino a posar al mes\u00f3n un ciego, el cual, pareci\u00e9ndole que yo ser\u00eda para adestralle, me pidi\u00f3 a mi madre, y ella me encomend\u00f3 a \u00e9l, dici\u00e9ndole como era hijo de un buen hombre, el cual por ensalzar la fe hab\u00eda muerto en la de los Gelves, y que ella confiaba en Dios no saldr\u00eda peor hombre que mi padre, y que le rogaba me tratase bien y mirase por m\u00ed, pues era hu\u00e9rfano. \u00c9l le respondi\u00f3 que as\u00ed lo har\u00eda, y que me recib\u00eda no por mozo sino por hijo. Y as\u00ed le comenc\u00e9 a servir y adestrar a mi nuevo y viejo amo.<\/p>\n<p>Como estuvimos en Salamanca algunos d\u00edas, pareci\u00e9ndole a mi amo que no era la ganancia a su contento, determin\u00f3 irse de all\u00ed; y cuando nos hubimos de partir, yo fui a ver a mi madre, y ambos llorando, me dio su bendici\u00f3n y dijo:<\/p>\n<p>&#8220;Hijo, ya s\u00e9 que no te ver\u00e9 m\u00e1s. Procura ser bueno, y Dios te gu\u00ede. Criado te he y con buen amo te he puesto. V\u00e1lete por ti.&#8221;<\/p>\n<p>Y as\u00ed me fui para mi amo, que esper\u00e1ndome estaba. Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, est\u00e1 a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mand\u00f3me que llegase cerca del animal, y all\u00ed puesto, me dijo:<\/p>\n<p>&#8220;L\u00e1zaro, llega el o\u00eddo a este toro, y oir\u00e1s gran ruido dentro d\u00e9l.&#8221;<\/p>\n<p>Yo simplemente llegu\u00e9, creyendo ser ans\u00ed; y como sinti\u00f3 que ten\u00eda la cabeza par de la piedra, afirm\u00f3 recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que m\u00e1s de tres d\u00edas me dur\u00f3 el dolor de la cornada, y d\u00edjome:<\/p>\n<p>&#8220;Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber m\u00e1s que el diablo&#8221;, y ri\u00f3 mucho la burla.<\/p>\n<p>Pareci\u00f3me que en aquel instante despert\u00e9 de la simpleza en que como ni\u00f1o dormido estaba. Dije entre m\u00ed:<\/p>\n<p>&#8220;Verdad dice \u00e9ste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar c\u00f3mo me sepa valer.&#8221;<\/p>\n<p>Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos d\u00edas me mostr\u00f3 jerigonza, y como me viese de buen ingenio, holg\u00e1base mucho, y dec\u00eda:<\/p>\n<p>&#8220;Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostrar\u00e9.&#8221;<\/p>\n<p>Y fue ans\u00ed, que despu\u00e9s de Dios \u00e9ste me dio la vida, y siendo ciego me alumbr\u00f3 y adestr\u00f3 en la carrera de vivir. Huelgo de contar a V.M. estas ni\u00f1er\u00edas para mostrar cu\u00e1nta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cu\u00e1nto vicio.<\/p>\n<p>Pues tornando al bueno de mi ciego y contando sus cosas, V.M. sepa que desde que Dios cri\u00f3 el mundo, ninguno form\u00f3 m\u00e1s astuto ni sagaz. En su oficio era un \u00e1guila; ciento y tantas oraciones sab\u00eda de coro: un tono bajo, reposado y muy sonable que hac\u00eda resonar la iglesia donde rezaba, un rostro humilde y devoto que con muy buen continente pon\u00eda cuando rezaba, sin hacer gestos ni visajes con boca ni ojos, como otros suelen hacer. Allende desto, ten\u00eda otras mil formas y maneras para sacar el dinero. Dec\u00eda saber oraciones para muchos y diversos efectos: para mujeres que no par\u00edan, para las que estaban de parto, para las que eran malcasadas, que sus maridos las quisiesen bien; echaba pron\u00f3sticos a las pre\u00f1adas, si tra\u00eda hijo o hija. Pues en caso de medicina, dec\u00eda que Galeno no supo la mitad que \u00e9l para muela, desmayos, males de madre. Finalmente, nadie le dec\u00eda padecer alguna pasi\u00f3n, que luego no le dec\u00eda: &#8220;Haced esto, hare\u00eds estotro, cosed tal yerba, tomad tal ra\u00edz.&#8221; Con esto and\u00e1base todo el mundo tras \u00e9l, especialmente mujeres, que cuanto les dec\u00edan cre\u00edan. Destas sacaba \u00e9l grandes provechos con las artes que digo, y ganaba m\u00e1s en un mes que cien ciegos en un a\u00f1o.<\/p>\n<p>Mas tambi\u00e9n quiero que sepa vuestra merced que, con todo lo que adquir\u00eda, jam\u00e1s tan avariento ni mezquino hombre no vi, tanto que me mataba a m\u00ed de hambre, y as\u00ed no me demediaba de lo necesario. Digo verdad: si con mi sotileza y buenas ma\u00f1as no me supiera remediar, muchas veces me finara de hambre; mas con todo su saber y aviso le contaminaba de tal suerte que siempre, o las m\u00e1s veces, me cab\u00eda lo m\u00e1s y mejor. Para esto le hac\u00eda burlas endiabladas, de las cuales contar\u00e9 algunas, aunque no todas a mi salvo.<\/p>\n<p>\u00c9l tra\u00eda el pan y todas las otras cosas en un fardel de lienzo que por la boca se cerraba con una argolla de hierro y su candado y su llave, y al meter de todas las cosas y sacallas, era con tan gran vigilancia y tanto por contadero, que no bastaba hombre en todo el mundo hacerle menos una migaja; mas yo tomaba aquella laceria que \u00e9l me daba, la cual en menos de dos bocados era despachada. Despu\u00e9s que cerraba el candado y se descuidaba pensando que yo estaba entendiendo en otras cosas, por un poco de costura, que muchas veces del un lado del fardel descos\u00eda y tornaba a coser, sangraba el avariento fardel, sacando no por tasa pan, mas buenos pedazos, torreznos y longaniza; y ans\u00ed buscaba conveniente tiempo para rehacer, no la chaza, sino la endiablada falta que el mal ciego me faltaba. Todo lo que pod\u00eda sisar y hurtar, tra\u00eda en medias blancas; y cuando le mandaban rezar y le daban blancas, como \u00e9l carec\u00eda de vista, no hab\u00eda el que se la daba amagado con ella, cuando yo la ten\u00eda lanzada en la boca y la media aparejada, que por presto que \u00e9l echaba la mano, ya iba de mi cambio aniquilada en la mitad del justo precio. Quej\u00e1baseme el mal ciego, porque al tiento luego conoc\u00eda y sent\u00eda que no era blanca entera, y dec\u00eda:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfQu\u00e9 diablo es esto, que despu\u00e9s que conmigo est\u00e1s no me dan sino medias blancas, y de antes una blanca y un maraved\u00ed hartas veces me pagaban? En ti debe estar esta desdicha.&#8221;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \u00e9l abreviaba el rezar y la mitad de la oraci\u00f3n no acababa, porque me ten\u00eda mandado que en y\u00e9ndose el que la mandaba rezar, le tirase por el cabo del capuz. Yo as\u00ed lo hac\u00eda. Luego \u00e9l tornaba a dar voces, diciendo: &#8220;\u00bfMandan rezar tal y tal oraci\u00f3n?&#8221;, como suelen decir.<\/p>\n<p>Usaba poner cabe s\u00ed un jarrillo de vino cuando com\u00edamos, y yo muy de presto le as\u00eda y daba un par de besos callados y torn\u00e1bale a su lugar. Mas tur\u00f3me poco, que en los tragos conoc\u00eda la falta, y por reservar su vino a salvo nunca despu\u00e9s desamparaba el jarro, antes lo ten\u00eda por el asa asido; mas no hab\u00eda piedra im\u00e1n que as\u00ed trajese a s\u00ed como yo con una paja larga de centeno, que para aquel menester ten\u00eda hecha, la cual meti\u00e9ndola en la boca del jarro, chupando el vino lo dejaba a buenas noches. Mas como fuese el traidor tan astuto, pienso que me sinti\u00f3, y dende en adelante mud\u00f3 prop\u00f3sito, y asentaba su jarro entre las piernas, y atap\u00e1bale con la mano, y ans\u00ed beb\u00eda seguro. Yo, como estaba hecho al vino, mor\u00eda por \u00e9l, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni val\u00eda, acord\u00e9 en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sotil, y delicadamente con una muy delgada tortilla de cera taparlo, y al tiempo de comer, fingiendo haber fr\u00edo, entr\u00e1bame entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que ten\u00edamos, y al calor della luego derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destillarme en la boca, la cual yo de tal manera pon\u00eda que maldita la gota se perd\u00eda. Cuando el pobreto iba a beber, no hallaba nada: espant\u00e1base, maldec\u00eda, daba al diablo el jarro y el vino, no sabiendo qu\u00e9 pod\u00eda ser.<\/p>\n<p>&#8220;No dir\u00e9is, t\u00edo, que os lo bebo yo -dec\u00eda-, pues no le quit\u00e1is de la mano.&#8221;<\/p>\n<p>Tantas vueltas y tiento dio al jarro, que hall\u00f3 la fuente y cay\u00f3 en la burla; mas as\u00ed lo disimul\u00f3 como si no lo hubiera sentido, y luego otro d\u00eda, teniendo yo rezumando mi jarro como sol\u00eda, no pensando en el da\u00f1o que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sent\u00eda, sent\u00e9me como sol\u00eda, estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sinti\u00f3 el desesperado ciego que agora ten\u00eda tiempo de tomar de m\u00ed venganza y con toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dej\u00f3 caer sobre mi boca, ayud\u00e1ndose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre L\u00e1zaro, que de nada desto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareci\u00f3 que el cielo, con todo lo que en \u00e9l hay, me hab\u00eda ca\u00eddo encima. Fu\u00e9 tal el golpecillo, que me desatin\u00f3 y sac\u00f3 de sentido, y el jarrazo tan grande, que los pedazos d\u00e9l se me metieron por la cara, rompi\u00e9ndomela por muchas partes, y me quebr\u00f3 los dientes, sin los cuales hasta hoy d\u00eda me qued\u00e9.<\/p>\n<p>Desde aquella hora quise mal al mal ciego, y aunque me quer\u00eda y regalaba y me curaba, bien vi que se hab\u00eda holgado del cruel castigo. Lav\u00f3me con vino las roturas que con los pedazos del jarro me hab\u00eda hecho, y sonri\u00e9ndose dec\u00eda: &#8220;\u00bfQu\u00e9 te parece, L\u00e1zaro? Lo que te enferm\u00f3 te sana y da salud&#8221;, y otros donaires que a mi gusto no lo eran.<\/p>\n<p>Ya que estuve medio bueno de mi negra trepa y cardenales, considerando que a pocos golpes tales el cruel ciego ahorrar\u00eda de m\u00ed, quise yo ahorrar d\u00e9l; mas no lo hice tan presto por hacello m\u00e1s a mi salvo y provecho. Y aunque yo quisiera asentar mi coraz\u00f3n y perdonalle el jarrazo, no daba lugar el maltratamiento que el mal ciego dende all\u00ed adelante me hac\u00eda, que sin causa ni raz\u00f3n me her\u00eda, d\u00e1ndome coxcorrones y repel\u00e1ndome. Y si alguno le dec\u00eda por qu\u00e9 me trataba tan mal, luego contaba el cuento del jarro, diciendo:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfPensar\u00e9is que este mi mozo es alg\u00fan inocente? Pues o\u00edd si el demonio ensayara otra tal haza\u00f1a.&#8221;<\/p>\n<p>Santigu\u00e1ndose los que lo o\u00edan, dec\u00edan: &#8220;\u00a1Mir\u00e1, qui\u00e9n pensara de un muchacho tan peque\u00f1o tal ruindad!&#8221;, y re\u00edan mucho el artificio, y dec\u00edanle: &#8220;Castigaldo, castigaldo, que de Dios lo habr\u00e9is.&#8221;<\/p>\n<p>Y \u00e9l con aquello nunca otra cosa hac\u00eda. Y en esto yo siempre le llevaba por los peores caminos, y adrede, por le hacer mal y da\u00f1o: si hab\u00eda piedras, por ellas, si lodo, por lo m\u00e1s alto; que aunque yo no iba por lo m\u00e1s enjuto, holg\u00e1bame a m\u00ed de quebrar un ojo por quebrar dos al que ninguno ten\u00eda. Con esto siempre con el cabo alto del tiento me atentaba el colodrillo, el cual siempre tra\u00eda lleno de tolondrones y pelado de sus manos; y aunque yo juraba no lo hacer con malicia, sino por no hallar mejor camino, no me aprovechaba ni me cre\u00eda m\u00e1s: tal era el sentido y el grand\u00edsimo entendimiento del traidor.<\/p>\n<p>Y porque vea V.M. a cu\u00e1nto se estend\u00eda el ingenio deste astuto ciego, contar\u00e9 un caso de muchos que con \u00e9l me acaecieron, en el cual me parece dio bien a entender su gran astucia. Cuando salimos de Salamanca, su motivo fue venir a tierra de Toledo, porque dec\u00eda ser la gente m\u00e1s rica, aunque no muy limosnera. Arrim\u00e1base a este refr\u00e1n: &#8220;M\u00e1s da el duro que el desnudo.&#8221; Y venimos a este camino por los mejores lugares. Donde hallaba buena acogida y ganancia, deten\u00edamonos; donde no, a tercero d\u00eda hac\u00edamos Sant Juan.<\/p>\n<p>Acaeci\u00f3 que llegando a un lugar que llaman Almorox, al tiempo que cog\u00edan las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna, y como suelen ir los cestos maltratados y tambi\u00e9n porque la uva en aquel tiempo est\u00e1 muy madura, desgran\u00e1basele el racimo en la mano; para echarlo en el fardel torn\u00e1base mosto, y lo que a \u00e9l se llegaba. Acord\u00f3 de hacer un banquete, ans\u00ed por no lo poder llevar como por contentarme, que aquel d\u00eda me hab\u00eda dado muchos rodillazos y golpes. Sent\u00e1monos en un valladar y dijo:<\/p>\n<p>&#8220;Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas, y que hayas d\u00e9l tanta parte como yo. Partillo hemos desta manera: t\u00fa picar\u00e1s una vez y yo otra; con tal que me prometas no tomar cada vez m\u00e1s de una uva, yo har\u00e9 lo mesmo hasta que lo acabemos, y desta suerte no habr\u00e1 enga\u00f1o.&#8221;<\/p>\n<p>Hecho ans\u00ed el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance; el traidor mud\u00f3 de prop\u00f3sito y comenz\u00f3 a tomar de dos en dos, considerando que yo debr\u00eda hacer lo mismo. Como vi que \u00e9l quebraba la postura, no me content\u00e9 ir a la par con \u00e9l, mas aun pasaba adelante: dos a dos, y tres a tres, y como pod\u00eda las com\u00eda. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y meneando la cabeza dijo:<\/p>\n<p>&#8220;L\u00e1zaro, enga\u00f1ado me has: jurar\u00e9 yo a Dios que has t\u00fa comido las uvas tres a tres.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;No com\u00ed -dije yo- mas \u00bfpor qu\u00e9 sospech\u00e1is eso?&#8221;<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el sagac\u00edsimo ciego:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfSabes en qu\u00e9 veo que las comiste tres a tres? En que com\u00eda yo dos a dos y callabas.&#8221; a lo cual yo no respond\u00ed. Yendo que \u00edbamos ans\u00ed por debajo de unos soportales en Escalona, adonde a la saz\u00f3n est\u00e1bamos en casa de un zapatero, hab\u00eda muchas sogas y otras cosas que de esparto se hacen, y parte dellas dieron a mi amo en la cabeza; el cual, alzando la mano, toc\u00f3 en ellas, y viendo lo que era d\u00edjome:<\/p>\n<p>&#8220;Anda presto, mochacho; salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo.&#8221;<\/p>\n<p>Yo, que bien descuidado iba de aquello, mir\u00e9 lo que era, y como no vi sino sogas y cinchas, que no era cosa de comer, d\u00edjele:<\/p>\n<p>&#8220;T\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 dec\u00eds eso?&#8221;<\/p>\n<p>Respondi\u00f3me:<\/p>\n<p>&#8220;Calla, sobrino; seg\u00fan las ma\u00f1as que llevas, lo sabr\u00e1s y ver\u00e1s como digo verdad.&#8221;<\/p>\n<p>Y ans\u00ed pasamos adelante por el mismo portal y llegamos a un mes\u00f3n, a la puerta del cual hab\u00eda muchos cuernos en la pared, donde ataban los recueros sus bestias. Y como iba tentando si era all\u00ed el mes\u00f3n, adonde \u00e9l rezaba cada d\u00eda por la mesonera la oraci\u00f3n de la emparedada, asi\u00f3 de un cuerno, y con un gran sospiro dijo:<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1O mala cosa, peor que tienes la hechura! \u00a1De cu\u00e1ntos eres deseado poner tu nombre sobre cabeza ajena y de cu\u00e1n pocos tenerte ni aun o\u00edr tu nombre, por ninguna v\u00eda!&#8221;<\/p>\n<p>Como le o\u00ed lo que dec\u00eda, dije:<\/p>\n<p>&#8220;T\u00edo, \u00bfqu\u00e9 es eso que dec\u00eds?&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Calla, sobrino, que alg\u00fan d\u00eda te dar\u00e1 \u00e9ste, que en la mano tengo, alguna mala comida y cena.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;No le comer\u00e9 yo -dije- y no me la dar\u00e1.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Yo te digo verdad; si no, verlo has, si vives.&#8221;<\/p>\n<p>Y ans\u00ed pasamos adelante hasta la puerta del mes\u00f3n, adonde pluguiere a Dios nunca all\u00e1 lleg\u00e1ramos, seg\u00fan lo que me suced\u00eda en \u00e9l.<\/p>\n<p>Era todo lo m\u00e1s que rezaba por mesoneras y por bodegoneras y turroneras y rameras y ans\u00ed por semejantes mujercillas, que por hombre casi nunca le vi decir oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Re\u00edme entre m\u00ed, y aunque mochacho not\u00e9 mucho la discreta consideraci\u00f3n del ciego.<\/p>\n<p>Mas por no ser prolijo dejo de contar muchas cosas, as\u00ed graciosas como de notar, que con este mi primer amo me acaecieron, y quiero decir el despidiente y con \u00e9l acabar.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos en Escalona, villa del duque della, en un mes\u00f3n, y di\u00f3me un pedazo de longaniza que la asase. Ya que la longaniza hab\u00eda pringado y com\u00eddose las pringadas, sac\u00f3 un maraved\u00ed de la bolsa y mand\u00f3 que fuese por \u00e9l de vino a la taberna. P\u00fasome el demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir, hace al ladr\u00f3n, y fue que hab\u00eda cabe el fuego un nabo peque\u00f1o, larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debi\u00f3 ser echado all\u00ed. Y como al presente nadie estuviese sino \u00e9l y yo solos, como me vi con apetito goloso, habi\u00e9ndome puesto dentro el sabroso olor de la longaniza, del cual solamente sab\u00eda que hab\u00eda de gozar, no mirando qu\u00e9 me podr\u00eda suceder, pospuesto todo el temor por cumplir con el deseo, en tanto que el ciego sacaba de la bolsa el dinero, saqu\u00e9 la longaniza y muy presto met\u00ed el sobredicho nabo en el asador, el cual mi amo, d\u00e1ndome el dinero para el vino, tom\u00f3 y comenz\u00f3 a dar vueltas al fuego, queriendo asar al que de ser cocido por sus dem\u00e9ritos hab\u00eda escapado.<\/p>\n<p>Yo fui por el vino, con el cual no tard\u00e9 en despachar la longaniza, y cuando vine hall\u00e9 al pecador del ciego que ten\u00eda entre dos rebanadas apretado el nabo, al cual a\u00fan no hab\u00eda conocido por no lo haber tentado con la mano. Como tomase las rebanadas y mordiese en ellas pensando tambi\u00e9n llevar parte de la longaniza, hall\u00f3se en fr\u00edo con el fr\u00edo nabo. Alter\u00f3se y dijo:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfQu\u00e9 es esto, Lazarillo?&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Lacerado de m\u00ed! -dije yo-. \u00bfSi quer\u00e9is a m\u00ed \u00e9char algo? \u00bfYo no vengo de traer el vino? Alguno estaba ah\u00ed, y por burlar har\u00eda esto.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;No, no -dijo \u00e9l-, que yo no he dejado el asador de la mano; no es posible &#8221;<\/p>\n<p>Yo torn\u00e9 a jurar y perjurar que estaba libre de aquel trueco y cambio; mas poco me aprovech\u00f3, pues a las astucias del maldito ciego nada se le escond\u00eda. Levant\u00f3se y asi\u00f3me por la cabeza, y lleg\u00f3se a olerme; y como debi\u00f3 sentir el huelgo, a uso de buen podenco, por mejor satisfacerse de la verdad, y con la gran agon\u00eda que llevaba, asi\u00e9ndome con las manos, abr\u00edame la boca m\u00e1s de su derecho y desatentadamente met\u00eda la nariz, la cual \u00e9l ten\u00eda luenga y afilada, y a aquella saz\u00f3n con el enojo se hab\u00edan augmentado un palmo, con el pico de la cual me lleg\u00f3 a la gulilla. Y con esto y con el gran miedo que ten\u00eda, y con la brevedad del tiempo, la negra longaniza a\u00fan no hab\u00eda hecho asiento en el est\u00f3mago, y lo m\u00e1s principal, con el destiento de la cumplid\u00edsima nariz medio cuasi ahog\u00e1ndome, todas estas cosas se juntaron y fueron causa que el hecho y golosina se manifestase y lo suyo fuese devuelto a su due\u00f1o: de manera que antes que el mal ciego sacase de mi boca su trompa, tal alteraci\u00f3n sinti\u00f3 mi est\u00f3mago que le dio con el hurto en ella, de suerte que su nariz y la negra malmaxcada longaniza a un tiempo salieron de mi boca.<\/p>\n<p>\u00a1Oh, gran Dios, qui\u00e9n estuviera aquella hora sepultado, que muerto ya lo estaba! Fue tal el coraje del perverso ciego que, si al ruido no acudieran, pienso no me dejara con la vida. Sac\u00e1ronme de entre sus manos, dej\u00e1ndoselas llenas de aquellos pocos cabellos que ten\u00eda, ara\u00f1ada la cara y rascu\u00f1ado el pescuezo y la garganta; y esto bien lo merec\u00eda, pues por su maldad me ven\u00edan tantas persecuciones.<\/p>\n<p>Contaba el mal ciego a todos cuantos all\u00ed se allegaban mis desastres, y d\u00e1bales cuenta una y otra vez, as\u00ed de la del jarro como de la del racimo, y agora de lo presente. Era la risa de todos tan grande que toda la gente que por la calle pasaba entraba a ver la fiesta; mas con tanta gracia y donaire recontaba el ciego mis haza\u00f1as que, aunque yo estaba tan maltratado y llorando, me parec\u00eda que hac\u00eda sinjusticia en no se las re\u00edr.<\/p>\n<p>Y en cuanto esto pasaba, a la memoria me vino una cobard\u00eda y flojedad que hice, por que me maldec\u00eda, y fue no dejalle sin narices, pues tan buen tiempo tuve para ello que la meitad del camino estaba andado; que con s\u00f3lo apretar los dientes se me quedaran en casa, y con ser de aquel malvado, por ventura lo retuviera mejor mi est\u00f3mago que retuvo la longaniza, y no pareciendo ellas pudiera negar la demanda. Pluguiera a Dios que lo hubiera hecho, que eso fuera as\u00ed que as\u00ed. Hici\u00e9ronnos amigos la mesonera y los que all\u00ed estaban, y con el vino que para beber le hab\u00eda tra\u00eddo, lav\u00e1ronme la cara y la garganta, sobre lo cual discantaba el mal ciego donaires, diciendo:<\/p>\n<p>&#8220;Por verdad, m\u00e1s vino me gasta este mozo en lavatorios al cabo del a\u00f1o que yo bebo en dos. A lo menos, L\u00e1zaro, eres en m\u00e1s cargo al vino que a tu padre, porque \u00e9l una vez te engendr\u00f3, mas el vino mil te ha dado la vida.&#8221;<\/p>\n<p>Y luego contaba cu\u00e1ntas veces me hab\u00eda descalabrado y harpado la cara, y con vino luego sanaba.<\/p>\n<p>&#8220;Yo te digo -dijo- que si un hombre en el mundo ha de ser bienaventurado con vino, que ser\u00e1s t\u00fa.&#8221;<\/p>\n<p>Y re\u00edan mucho los que me lavaban con esto, aunque yo renegaba. Mas el pron\u00f3stico del ciego no sali\u00f3 mentiroso, y despu\u00e9s ac\u00e1 muchas veces me acuerdo de aquel hombre, que sin duda deb\u00eda tener sp\u00edritu de profec\u00eda, y me pesa de los sinsabores que le hice, aunque bien se lo pagu\u00e9, considerando lo que aquel d\u00eda me dijo salirme tan verdadero como adelante V.M. oir\u00e1.<\/p>\n<p>Visto esto y las malas burlas que el ciego burlaba de m\u00ed, determin\u00e9 de todo en todo dejalle, y como lo tra\u00eda pensado y lo ten\u00eda en voluntad, con este postrer juego que me hizo afirm\u00e9lo m\u00e1s. Y fue ans\u00ed, que luego otro d\u00eda salimos por la villa a pedir limosna, y hab\u00eda llovido mucho la noche antes; y porque el d\u00eda tambi\u00e9n llov\u00eda, y andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo hab\u00eda, donde no nos mojamos; mas como la noche se ven\u00eda y el llover no cesaba, dij\u00f3me el ciego:<\/p>\n<p>&#8220;L\u00e1zaro, esta agua es muy porfiada, y cuanto la noche m\u00e1s cierra, m\u00e1s recia. Acoj\u00e1monos a la posada con tiempo.&#8221;<\/p>\n<p>Para ir all\u00e1, hab\u00edamos de pasar un arroyo que con la mucha agua iba grande. Yo le dije:<\/p>\n<p>&#8220;T\u00edo, el arroyo va muy ancho; mas si quer\u00e9is, yo veo por donde travesemos m\u00e1s a\u00edna sin nos mojar, porque se estrecha all\u00ed mucho, y saltando pasaremos a pie enjuto.&#8221;<\/p>\n<p>Pareci\u00f3le buen consejo y dijo:<\/p>\n<p>&#8220;Discreto eres; por esto te quiero bien. Ll\u00e9vame a ese lugar donde el arroyo se ensangosta, que agora es invierno y sabe mal el agua, y m\u00e1s llevar los pies mojados.&#8221;<\/p>\n<p>Yo, que vi el aparejo a mi deseo, saqu\u00e9le debajo de los portales, y llev\u00e9lo derecho de un pilar o poste de piedra que en la plaza estaba, sobre la cual y sobre otros cargaban saledizos de aquellas casas, y d\u00edgole:<\/p>\n<p>&#8220;Tio, \u00e9ste es el paso m\u00e1s angosto que en el arroyo hay.&#8221;<\/p>\n<p>Como llov\u00eda recio, y el triste se mojaba, y con la priesa que llev\u00e1bamos de salir del agua que encima de nos ca\u00eda, y lo m\u00e1s principal, porque Dios le ceg\u00f3 aquella hora el entendimiento (fue por darme d\u00e9l venganza), crey\u00f3se de m\u00ed y dijo:<\/p>\n<p>&#8220;Ponme bien derecho, y salta t\u00fa el arroyo.&#8221;<\/p>\n<p>Yo le puse bien derecho enfrente del pilar, y doy un salto y p\u00f3ngome detr\u00e1s del poste como quien espera tope de toro, y d\u00edjele:<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Sus! Salt\u00e1 todo lo que pod\u00e1is, porque deis deste cabo del agua.&#8221;<\/p>\n<p>Aun apenas lo hab\u00eda acabado de decir cuando se abalanza el pobre ciego como cabr\u00f3n, y de toda su fuerza arremete, tomando un paso atr\u00e1s de la corrida para hacer mayor salto, y da con la cabeza en el poste, que son\u00f3 tan recio como si diera con una gran calabaza, y cay\u00f3 luego para atr\u00e1s, medio muerto y hendida la cabeza.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfC\u00f3mo, y olistes la longaniza y no el poste? \u00a1Ol\u00e9! \u00a1Ol\u00e9! -le dije yo.<\/p>\n<p>Y dej\u00e9le en poder de mucha gente que lo hab\u00eda ido a socorrer, y tom\u00e9 la puerta de la villa en los pies de un trote, y antes que la noche viniese di conmigo en Torrijos. No supe m\u00e1s lo que Dios d\u00e9l hizo, ni cur\u00e9 de lo saber.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>https:\/\/meet.google.com\/qem-ziso-wwm C35. S17. GRADO 10-3. ESPA\u00d1OL. 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